2ª REGIONAL
Un mal día para ejercer de portero
Alvarado, jugador de campo del Virgen del Puerto, se puso los guantes, encajó 16 goles y fue expulsado
Escrito por Marcos Menocal el 09-02-2011 a las 17:04
Los minutos pasan y los compañeros no llegan. Domingo, 16.30 horas. Queda media hora para empezar el partido y el Virgen del Puerto, equipo que milita en la Segunda Regional, sólo ha podido reunir a siete jugadores en el campo Fernando Astobiza de Sarón para enfrentarse al Cayón B. Las llamadas de teléfonos son continuas. El rival ya está calentando. El árbitro pide las fichas y el desconcierto es generalizado. «Jugamos o no jugamos?», pregunta en voz alta Lázaro Alvarado en un vestuario en el que los siete jugadores presentes no se lo pueden creer. «Pero si somos siete, ¿dónde vamos?», contesta una voz que trata de arrojar cordura a una tarde de auténtico despropósito. Entre todos deciden salir al campo porque «si no, sancionaban al presidente», asegura Alvarado que fue, entre otros, uno de los protagonistas del día.
Al minuto de comenzar el choque, seguían los mismos: siete. Tú lateral, tu central... y tu portero. Lázaro Alvarado, jugador de campo, se estaba cambiando se cuando le dijeron que tenía que ponerse los guantes. Al laredano le iba a tocar la difícil papeleta de ser el portero de un equipo con cuatro jugadores menos que el rival. «Alguien tenía que ponerse. Yo hice lo que pude», dice Lázaro, al que le cayeron 16 goles, un chaparrón que no olvidarán. «Habíamos entrenado el martes y el jueves. Hombre, el jueves bajamos cuatro, pero es lo normal, porque el jueves no suele ir a entrenar casi nadie. Además, el sábado por la noche todos los compañeros dijeron que no había problema, que sí iban a jugar... pero luego no se presentaron», afirma con rabia Alvarado.
«El público se portó bien»
No quedaba otra, la suerte estaba echada y sin ser portero, sin haber entrenado, sin esperar que esto pudiera ocurrir... Lázaro, se 'levanto' y anduvo. En realidad, lo que anduvo fue entrando y saliendo de su portería. Hasta dieciséis veces recogió el balón -nueve en la primera mitad y siete en la segunda- del fondo las redes. «La gente del público se portó bien. Incluso, nos aplaudían pero fue un disparate. Una movida», rememora el improvisado portero que aún tiene más cosas que relatar de una tarde de domingo. «Para perder tiempo en una de las veces que cogí el balón, me puse a dar toques con la cabeza para perder tiempo», cuenta mientras sonríe con picardía. El Virgen del Puerto estaba predestinado a sufrir, además, un arbitraje 'injusto'. «En el minuto quince de la segunda parte nos metieron un gol que fue un fuera de juego clarísimo. Estaba el delantero tres metros fuera de juego por lo menos. Le dije al árbitro que si él también quería reírse de nosotros». Alvarado tenía una amarilla y en ese momento se llevó la segunda. Expulsado. ¿Y ahora qué? Otro compañero se estrenó con los guantes y a seguir sufriendo. «En el descanso ya habíamos pensado simular dos lesiones para que suspendiera el partido, pero, al final, decidimos que era mejor jugar. Pero es que esto no nos había pasado nunca. Siempre vamos once o doce a los partidos pero esta vez...», recuerda el improvisado, goleado y expulsado portero del Virgen del Puerto.
Y, al final, se suspendió
No hubo tiempo para más. Diez minutos después de la expulsión de Lázaro, «Pedro Luis se lesionó. Tuvo un golpe en la rodilla y se tuvo que retirar. Con seis jugadores ya no pudimos seguir y se suspendió el partido». Aunque vista la situación, quizás fue lo mejor. En cualquier caso, a Lázaro, que es de Laredo pero defiende los colores del conjunto santoñés, nadie le puede poner un reproche.
El Virgen del Puerto es un equipo un tanto peculiar. No tienen entrenador -era un jugador pero se cansó se ejercer sus dos tareas- los propios jugadores pagan sus fichas, hacen colecta entre ellos y sus amigos y novias para pagar a los árbitros, hacen frente, con resignación cristiana, los gastos de material... y, para colmo, el patrocinador, que contribuye como puede, aún no ha podido aportar su cuota anual. «Cobramos entrada por ver los partidos... pero claro, van cuatro y lo único ya que nos faltaba era cobrar a las novias que nos vienen a ver». El patrocinador también es un jugador, pero también, de esos que baja un día y otro no.
Un monumento al presidente
Al presidente, Juan Zárraga, «había que ponerle un monumento», añade Alvarado. «Es el abuelo de uno de los jugadores y le tenemos recogiendo balones los días que jugamos en casa. El hombre se ofrece para todo».
Así es la estructura interna del conjunto Virgen del Puerto y lo que está claro es que el incidente del pasado domingo ha hecho mella en las relaciones personales de este grupo de amigos con equipajes. «Nos conocemos de toda la vida y lo que queremos es que den la cara para saber qué es lo que pasó y porque no bajaron a jugar». Hoy por la tarde, el habitual entrenamientos de los martes, se convertirá en un referéndum en toda regla. Los que sí jugaron ante el Cayón decidirán si siguen en estas condiciones o cuelgan las botas. «A nosotros nos da igual pagarnos las cosas, eso es lo de menos. A nosotros nos preocupa que vayamos a los partidos y no seamos gente», concluye un goleado portero de circunstancias de que no olvidará este partido.