PRIMERA REGIONAL
Tablas en un derbi lleno de polémica
Nueva Montaña y Monte igualan a uno en un encuentro que tuvo al árbitro como gran protagonista
Escrito por Jesús García-Bermejo Hidalgo el 19-01-2011 a las 12:49
Encuentro de gran rivalidad el disputado en las instalaciones de La Albericia, en el que se enfrentaban el Nueva Montaña y el Monte, y en el que el gran protagonista fue quien, en teoría, debía haber pasado más desapercibido: el colegiado.
Y lo fue desde el principio del partido, dado que, en una de las primeras jugadas del Nueva Montaña, un balón en profundidad obligó a Pablo, meta del Monte, a salir de su área para, posteriormente, interceptar el balón con la mano y evitar que el delantero local anotase a puerta vacía. Era una expulsión clara, pero cuando el arquero de los visitantes se disponía, prácticamente, a abandonar el campo, el árbitro sorprendió a todos mostrando sólo una amarilla. El partido continuó en medio de una lluvia de protestas por parte de los locales y ante la incredulidad del público, que no acababa de entender semejante decisión.
Los minutos fueron transcurriendo, y ninguno de los dos equipos parecía hacerse con el control del juego. Si bien el Nueva Montaña llegaba con más criterio a las inmediaciones de la meta rival, el Monte lo hacía con más peligro, en una primera parte que no tuvo demasiada historia, más allá de la polémica acción al comienzo del encuentro.
Sin embargo, en la segunda mitad todo cambió. El Monte salió dispuesto a llevarse el partido, y el Nueva Montaña también. Y fruto de ello llegaron las ocasiones, y los goles. Los primeros en golpear fueron los visitantes, que en una jugada embarullada, y apenas cinco minutos después de la reanudación, anotaban el 0-1, gracias a un oportuno remate de Micky. Sin embargo, los locales no renunciaban al triunfo y el Monte tuvo que sacar hasta dos balones en la línea de gol, con su portero completamente batido.
Fue en el minuto 60 cuando llegó la segunda jugada polémica del partido: un desafortunado despeje del meta visitante golpeó en la espalda de uno de sus defensas, llegando el balón rebotado al delantero local, que, a puerta vacía, se disponía a marcar. Sin embargo, el mismo defensor del Monte, en una demostración de reflejos, se deslizó sobre el césped para evitar a la desesperada un gol que parecía cantado, algo que logró, aunque no para el colegiado, que decretó penalty y expulsión, al considerar que el 3 del Monte había derribado al atacante local. Una decisión tan desacertada como la del comienzo del partido, con lo que la escena anterior se repitió, pero a la inversa; ahora eran los jugadores del Monte los que se agolpaban para protestar al árbitro y los que no daban crédito a lo ocurrido. El Nueva Montaña, por su parte, no desaprovechó la oportunidad y empató el encuentro.
Todo hacía presagiar que los últimos 30 minutos serían un monólogo de los locales, pero nada más lejos de la realidad. En un arranque de rabia, los jugadores visitantes se hicieron con el encuentro y, a pesar de estar con un jugador menos sobre el campo, dispusieron de hasta tres cara a cara frente al portero local, aunque no acertaron a batirle.
Al final, empate a uno, un resultado justo a tenor de los méritos de uno y otro equipo, en un encuentro en el que el árbitro se erigió como el gran protagonista, quien, por cierto, tras pitar el final del partido, expulsó al portero visitante ante las protestas de este. Ironía o no, el guardameta del Monte veía una tarjeta roja 85 minutos después de interceptar una clara ocasión con la mano fuera del área.
En cualquier caso, como dijo uno de los mejores árbitros de todos los tiempos, Pierluigi Collina, “el fútbol no es un deporte perfecto; no podemos pretender que el árbitro lo sea”.