FÚTBOL DE CANTABRIA
Álex dio la cara por su equipo
«Aún estoy un poco hinchado, el párpado lo tengo descolgado y no puedo cerrar el ojo», asegura el guardameta Alejandro Gómez
Escrito por Sergio Herrero el 29-09-2010 a las 00:00
«Cada día voy recuperando un poco más la movilidad de la mandíbula y tengo un poquitín menos hinchada la cara». Lo contaba ayer Alejandro Gómez Sánchez. Es el guardameta de la Sociedad Deportiva Iguña, desde hace tres semanas, se recupera de un accidente y, sobre todo, de un enorme susto. El diagnóstico: fractura órbito malar y mandibular coronaria. En otros términos, siete fracturas entre el ojo y la mandíbula. Y todo, tras chocar con la rodilla de un rival en un partido de Segunda Regional. «De momento, -explica- la cara está aún un poco hinchada y el párpado lo tengo descolgado. No puedo cerrar bien el ojo. Pero, según el doctor, esto tiene que ir a mejor. La verdad es que está yendo todo muy bien».
«Poco puedo decir de la jugada. Lo que recuerdo es que al delantero se le fue el control del balón dentro del área, yo salí -ya que suelo jugar siempre adelantado-, llegué antes y me llevé un rodillazo en la cara», explica Álex, como le conocen sus compañeros. El acta del encuentro recoge que el delegado del Iguña comunicó al colegiado «que el jugador número 1 recibió un golpe en el lado izquierdo de su rostro, teniendo que ser sustituido y trasladado a un centro médico».
Fue una acción fortuita -así lo reconoce el propio guardameta- que acabó en el quirófano. «Lo siguiente que recuerdo es que estaba allí tirado en el campo con todos los jugadores y el entrenador. Llegó la ambulancia, y a partir de ahí, no me acuerdo de mucho más», asegura el futbolista, que es vecino de Suances.
Trasladado al hospital
El encuentro estuvo detenido aproximadamente veinte minutos. Desde el campo, se envió el aviso a la dotación médica con base en Los Corrales de Buelna. De los Campos de La Casona fue trasladado al Hospital Sierrallana, en Torrelavega. Sin embargo, ante la importancia de las lesiones, decidieron enviarle a Valdecilla. Una vez allí, fue ingresado en la UCI. Ya en el quirófano, se le colocaron veinte tornillos y cinco placas de titanio para sellar las fracturas producidas en el rostro por el choque.
Ya desde su casa y volviendo, poco a poco, a la normalidad, Álex ha querido agradecer el cuidado que le han dispensado durante estos días. «El trato que recibí de los médicos y las enfermeras, fue de '10'». También el presidente de su club, Luis Saiz, reconoce la ayuda prestada. Dice que todos «se han volcado». «La ambulancia, Sierrallana, Valdecilla, la mutualidad.». Le han llamado de la Federación Cántabra de Fútbol y, por supuesto, desde su club.
De hecho, hace unos días se pasó a saludar a sus compañeros de equipo. Él se llevó el golpe, pero el susto fue compartido por toda la plantilla. También ha regresado a sus clases en la Universidad.
Recuperación
Con la vista puesta en el futuro, el joven futbolista explica la progresión de sus heridas: «No sé si me quedarán secuelas. El día 13 de octubre tengo que ir a una revisión a ver qué me dice el médico de cómo va evolucionando. Dentro de lo desafortunado del suceso, yo creo que no me puedo quejar porque todo ha salido muy bien».
«Es el mejor portero de la categoría. Una promesa. Es muy valiente», dice Luis Saiz, que fue testigo de primera mano del desgraciado incidente en el campo de Molledo.
Y, después de toda la historia, un final curioso. Porque la jugada terminó con la cara rota y con tarjeta amarilla para el delantero «por dejarse caer dentro del área contraria simulando ser objeto de falta». Lo ponía el acta.