SEGUNDA REGIONAL
El presi con botas de tacos
Su novia es la presidenta oficial; su cuñada, la vicepresidenta y su hermano, el míster
Escrito por Sergio Herrero el 06-11-2010 a las 10:24
Hay mediocentros defensivos, laterales carrileros, defensas centrales reconvertidos a centrocampistas... Incluso, algún portero ha sido utilizado en labores ofensivas. También hay entrenadores-jugadores que alternan el césped con el banquillo. Y luego está Germán Alquegui, que pasa rápidamente de los terrenos de juego con la camiseta del Limpias, a la gestión deportiva, económica y social del recientemente refundado club de la Segunda Regional de Cantabria. «Yo mismo decidí que iba a ser presidente. Soy el que suele organizar cosas en el grupo de amigos», asegura Germán, quien a sus 27 años ha reflotado una modesta entidad con la ayuda de gran parte de su familia y su grupo de amigos.
La normativa de la Federación no permite a un jugador con licencia figurar como directivo. Por eso, es su novia la que, oficialmente, preside el club. Sin embargo, como buen mandatario en funciones de un equipo aficionado, lleva a cabo una lista de tareas casi infinita: «Hacer los carteles, preparar el campo, el bar, los vestuarios, encender los focos, hacer las fichas, poner los horarios, buscar patrocinadores, socios, llevar las cuentas, pagar a los árbitros, gestionar los seguros, comprar material... y la porra». Por supuesto, la ayuda de todos los implicados hace posible que tantos asuntos salgan adelante.
Él es el máximo dirigente en funciones. Su novia, presidenta oficial. Uno de sus hermanos es entrenador y el otro es directivo y jugador. Su cuñada es vicepresidenta... ¿Será titular? Entre risas responde afirmativamente, pero además aporta argumentos de peso: «Llevo once tantos, soy el máximo goleador y no he faltado a ningún entrenamiento. Eso sí, mi hermano sabe que puede tomar las decisiones que crea convenientes».
En el paro y 'amo' de casa
También empuja el hecho de que este recién licenciado en Ciencias de la Actividad Física y Deporte y titulado en Magisterio en Educación Física, se encuentre actualmente sin trabajo, «si no me volvería loco». De lo que no se libra es de las labores del hogar: «ahora mismo, también soy amo de casa».
La idea de volver a poner en marcha el equipo llegó «un día de copas», entre charlas y caldos. A pesar del ambiente festivo, la promesa llegó a buen puerto. Tanto, que alguno se encontró con un inesperado fichaje: «Un amigo me dijo que si se fundaba el equipo, él se animaba a jugar. Dos meses después le llamé y le dije: enhorabuena, eres jugador del Limpias».
Además del conjunto regional, se ha formado un juvenil, y no es descartable que el club vaya creciendo. El objetivo de la entidad va más allá de los resultados. «La gente está encantada. Ya tenemos 261 socios y el Ayuntamiento se ha involucrado. Lo importante es que el pueblo tiene deporte».
Son las cosas del fútbol amateur. El fútbol del barro, el de las máquinas de pintar el campo que chirrían, el de los balones duros como piedras y el de los chavales del pueblo. Un mundo donde las tareas son muchas y la gente dispuesta a hacer estos trabajos sin ánimo de lucro se encuentra en peligro de extinción. Por suerte para esta localidad de la zona oriental, el grupo encabezado por Germán quiere divertirse. «Aquí nadie cobra. El Limpias está gestionado como una gran familia».